«Quiero un masaje» puede significar cosas muy distintas. No es lo mismo llegar con la espalda cargada después de semanas delante del ordenador que buscar una hora para desconectar del ruido. Elegir bien el tipo de masaje hace que salgas de la camilla con lo que de verdad necesitabas.
Masaje descontracturante: cuando duele
Es el que necesitas si tienes contracturas, nudos en el cuello o la espalda, o una zona que se queda rígida y te limita el movimiento. Trabajamos con más presión y de forma localizada sobre el músculo contracturado para soltarlo y devolverle movilidad.
Puede ser algo intenso en algunos momentos, pero nunca debe ser un dolor que no soportes: nos vas diciendo y ajustamos la presión. Es normal notar la zona algo sensible al día siguiente, como después de hacer ejercicio.
Ideal para: dolor de cuello y espalda por postura, sobrecargas por deporte o trabajo físico, tensión acumulada por estrés.
Masaje relajante: cuando lo que pesa es la cabeza
Movimientos lentos, envolventes y con presión suave. El objetivo aquí no es deshacer un nudo concreto, sino que tu sistema nervioso baje revoluciones. Es muy útil si duermes mal, vives con prisa o simplemente necesitas un rato para ti.
Ideal para: estrés, cansancio mental, dificultad para desconectar.
Masaje con piedras calientes: calor que relaja en profundidad
Combinamos el masaje con piedras volcánicas calientes que se deslizan por el cuerpo o se colocan en puntos concretos. El calor relaja la musculatura y hace que el masaje llegue más hondo sin necesidad de apretar fuerte. Es una opción muy agradable en otoño e invierno.
Ideal para: personas frioleras, tensión muscular general, relajación profunda.
Masaje con cañas de bambú
Las cañas de bambú de distintos tamaños permiten hacer un masaje rítmico y firme que trabaja grandes grupos musculares y activa la circulación. Es una técnica muy completa que mezcla efecto relajante y descarga muscular.
Ideal para: piernas cansadas, sensación de pesadez, quien busca algo diferente.
Masaje con diatermia: para las contracturas que vuelven
Cuando una contractura es crónica o vuelve una y otra vez, combinamos el masaje con diatermia. Este aparato genera calor en el interior del tejido, mejora el riego sanguíneo y ayuda a que el músculo se relaje y se recupere mejor.
¿Y si no sé cuál elegir?
No te preocupes. Antes de empezar te preguntamos cómo estás y qué te molesta, y adaptamos la sesión. Muchas veces la mejor opción es combinar: trabajar a fondo la zona contracturada y terminar con un masaje relajante del resto del cuerpo.
Un apunte importante: si tienes fiebre, una lesión reciente, varices importantes o estás embarazada, avísanos antes. En algunos casos hay que adaptar la técnica o consultar antes con tu médico.
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